Qué hacemos con nuestros hijos?


No pretendo hablar de educación en sentido formal. No estoy preparada para ello. Sí me encantaría hacerte unos comentarios sobre la educación de todos los días de nuestros chicos. Cómo vamos jugando al prueba y error, porque en ser padres somos todos primerizos. Y es que no sabemos nada con el primer hijo, pero tampoco con el segundo o con el tercero, porque cada uno de ellos es tan diferente al otro, que cualquier pauta que haya servido con alguno puede no ser de utilidad para su hermano….
A mí, por ejemplo, la primera me salió tremenda. Llorona, inquieta, siempre (y cuando digo siempre, es SIEMPRE) despierta, alegre y encontró en sus hermanos más chicos, los dos súbditos que le hacían falta para su reinado (cosa que cambió con los años).
El del medio, más buenito, dormía bien, comía bien, cariñoso y generoso, pero cuando se enojaba, hacía lo que se llama “espasmo del sollozo” y después de un segundo de llanto, decidía no respirar y quedarse moradito …. El primer día, casi me muero yo, hasta que el pediatra me dijo que era normal, un modo de llamar la atención nomás…
Y el tercero, ni se sentía. Lo más peligroso del mundo. Aprendió a salirse de la cuna antes de caminar, gateaba a la velocidad del rayo, y al nene le gustaba escalar …. Sí, sí, escalar. Entonces, cuando entrabas en casa, lo encontrabas subido al quinto estante de la biblioteca, o arriba del mueble de cocina…. Eso sí. Calladito y siempre con una sonrisa de yo no fui.
Son muy seguidos entre ellos, así que fui llevando a tres bebés como pude, sin tener idea de nada. Ahora son tres adolescentes, todos mucho más altos que yo (cosa que no es tan difícil). Y esos caracteres que desde el principio manifestaron, se fueron perfilando. Caracteres fuertes y decididos, seguros y resueltos. Alguno más audaz, otro más responsable, otro más persistente. Cada cual, a su modo.
Y te cuento que esos miedos que tenemos las madres, no se van con los años. Cómo sufrimos cuando se van de campamento con el colegio cuando son chicos y cuando se van a una fiesta cuando son más grandes…. Qué peligros pueden acecharlos y mamá no está cerca para protegerlos!!! Pero entendemos que no pueden vivir aislados y los dejamos ir, con nudo en la panza. Pero está bien dejarlos ser.  Ahora que los míos son más grandes, he aprendido que la libertad está muy buena, pero con sus límites. Mis hijos piden permiso y si es razonable, van a todos lados. Pero les respiro en la nuca. Llevamos y traemos a horas impensables  (pobre padre) y sino, cuando llegan, me tienen que avisar, y los miro, los veo, los toco, los huelo…. Sí, soy una rompe, pero no quiero ser de esas que creen que sus hijos son los más buenitos y se portan re bien, cuando en realidad salen reventados de las fiestas o llevan el alcohol escondido en la campera. Me puede pasar, como a todas, pero estoy atenta.
Y te hablo también de la relación con la tecnología, donde tenemos voces gritándonos en el oído lo malo que es que los chicos tengan acceso a celular o tablets…. Te dicen a qué edad se puede, a qué edad no ….  Es que acaso no saben ellos que vivimos en el mundo digital y que los chicos son parte de él? Obvio que entiendo que la clave está en la medida, en el justo término, en los límites y en el control. Pero tampoco podemos tener un “freeke”que no haya visto nunca una play ni es bueno desentenderse y dejar que se convierta en el ‘niño rata’que está siempre frente a una pantalla. Jugar al aire libre, hacer deporte, juntarse con amigos….. todo eso es genial, y es compatible con tener celu y jugar un rato al fifa.
Para mí lo mejor, es estar con los chicos. Hacer cosas con ellos. Hablar, preguntarles y contestarles. Generar confianza. Aprovecharlos y divertirse con ellos en cada etapa. Estar. Estar. Estar. A veces tenemos más suerte que otras, pero te aseguro que el tiempo que les dediques, es el  mejor tiempo aprovechado del mundo.
 Y vamos aprendiendo a ser padres, al prueba y error, a los ponchazos, pero criar chicos felices, es tu desafío más grande.

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